Los aromas se captan a través de la mucosa del epitelio olfativo y son conducidos a través de los nervios olfatorios y el bulbo olfatorio al sistema límbico. Este es el responsable de los sentimientos, el afecto y también de nuestros bajos instintos. En la actualidad la aromaterapia es una medicina complementaria ampliamente practicada, que utiliza aceites esenciales de plantas aromáticas, flores, hojas, semillas, cortezas y frutas para ayudar a curar tanto el cuerpo como la mente.
En esta entrada, hablaremos concretamente de 3 aromas y las sensaciones que provocan de manera generalizada en nuestro cuerpo.
El café
El olor a café nos deleita y estimula; es más, nada puede ser más reconfortante que dejarnos envolver por su aroma cada mañana. Es un placer para los sentidos, el paladar y también para nuestro cerebro.
En la rutina de gran parte de la población, la mañana empieza con un café y es que se cree que su aroma mejora nuestras capacidades cognitivas, es decir, optimiza la atención, la capacidad de análisis, de resolución de problemas y el desempeño laboral y académico en general.
El efecto placebo tiene sin duda un gran poder en el ser humano. Más aún, algo que nos sugieren los expertos en neuromarketing es que a menudo descuidamos el gran efecto que tiene en nosotros el sentido del olfato. Estamos ante un recurso cerebral prácticamente infrautilizado, cuando en realidad, es un vínculo directo hacia nuestras emociones y memoria, un canal excepcional capaz de conferirnos inspiración, calma o activación, de mejorar nuestra atención e introspección, de hacernos más creativos, receptivos al entorno…
La vainilla
La vainilla tiene un olor reconfortante, cálido. En aromaterapia, la vainilla es un aroma muy apreciado por sus cualidades relajantes como antidepresivo natural, aunque también es utilizado como estimulante aromático. Ello es debido a la dulzura de su aroma y a sus compuestos volátiles.
Una de las propiedades más importantes que podemos destacar es la cualidad calmante de su aroma: si hay algo que te preocupe, impregna la habitación con aroma de vainilla y verás la posible solución de una forma más clara.
Diversos estudios explican que la razón de su efecto calmante es porque logra evocarnos emociones positivas de nuestra infancia que están en nuestra memoria. El perfume de la vainilla nos regala innumerables imágenes: hogar, naturaleza y postres deliciosos. También calidez y familia.
La lavanda
La lavanda se usa comúnmente en el campo de la aromaterapia, pues su fragancia ayuda a promover la calma y el bienestar. También contribuye a reducir el estrés, la ansiedad e incluso el dolor leve. Hace milenios ya se recomendaba la lavanda para ayudar a personas que sufrían de insomnio u otros trastornos del sueño. Lo que hacían era rellenar sus almohadas con flores de lavanda para ayudarles a conciliar el sueño y descansar mejor por la noche. Hoy en día sus usos se han ampliado y se utiliza la lavanda para tratar los dolores de cabeza y el nerviosismo o la inquietud.
Lo que no tenemos duda ninguna es que los aromas cumplen una función extraordinaria en la estimulación neuronal. Así, los receptores del olfato envían mensajes al cerebro que pueden afectar el estado de ánimo. ¿No te sientes bien cuando hueles algo que te encanta?


